El pasado 16 de noviembre vivimos una maravillosa experiencia como retiro de Adviento. Un retiro espiritual con pinceladas de historia, cultura, arte y tradiciones. Comenzamos con una charla de nuestra María García de Fleury en la Catedral de Caracas.!! Algo inédito que se pudo lograr gracias a las gestiones del Rev. Padre Gaspere Salerno. María nos habló sobre la “Presencia de la Madre de Dios en la Fundación e Independencia de Venezuela”, luego el Padre Gaspere ( conocido como el Padre Rino) nos hizo un recorrido por el Palacio Arzobispal y el Museo Sacro de Caracas, recientemente restaurado, mientras nos hablaba del valor del Arte Sacro para la contemplación de la belleza que comunica Dios y; como broche de oro, cerramos con una magnífica ponencia de la conocida escritora e historiadora, Inés Quintero, quien desde el Palacio Arzobispal, nos dió un baño de gentilicio contándonos sobre “La vida Cotidiana y las Navidades en la Venezuela del Siglo XIX.”
Salimos de allí, llenitos de inspiración e inmensamente agradecidos con los charlistas, con Magally Padrón de Capriles, Presidente de ASEAM, por sus gestiones y apoyo para que este retiro haya sido posible, con Marisol Chumaceiro, quien estuvo al frente de esta planificación; con el Padre Omar Hernández de las Misiones de La Guaira, por administrarnos las confesiones; y con todo el personal que labora en estas instituciones, quienes hicieron posible esta extraordinaria experiencia.
Emocionante resultó internalizar la presencia y el acompañamiento de la Santísima Virgen María en nuestra historia. Desde el mismo momento en que Colón descendió de la nave que llevaba su nombre, y llegando a tierra firme, junto al crucifijo, alzó una bandera que la hacía presente… desde entonces, muchas coincidencias nos permiten afirmar que María ha sido, desde la Conquista, la principal evangelizadora de nuestros pueblos.

Su figura fue tomando parte de la vida de los diferentes asentamientos, fue dejando huella en la fundación de las ciudades y su devoción se hizo parte de la identidad de los pueblos que fueron fundándose… La figura de la Madre de Dios, por encima de la Fe es también un fenómeno sociocultural que mantiene una vitalidad antropológica, espiritual y eclesiástica. La Virgen está presente en el imaginario social y es símbolo del sentimiento colectivo… Y es que “Adoramos a DIOS en MARIA”.
Ella es venerada con fervor en todas las regiones de nuestra geografía y sin duda, es un amor correspondido porque aquel septiembre de 1652, María Virgen de Coromoto, quiso quedarse entre nosotros, quiso hacerse venezolana y permanecer presente en ese pedacito de tela que, sin explicación, tiene vida propia. Nuestra Madre del Cielo se hizo Venezolana y Venezuela se hizo MARIANA… Cada pueblo de esta tierra, tiene su advocación favorita, cada mes del calendario celebra una festividad alusiva a ella. El Marianismo europeo, al llegar a continente americano, se sincretizó y pasó a ser de raíz criolla y mestiza, se hizo nuestro.
Nos dimos un banquete de arte religioso recorriendo el Museo Sacro de Caracas y el Palacio Arzobispal. Nos vamos convencidos de que estas edificaciones son testigos de nuestro acervo histórico y refugio de la memoria colectiva. Este Patrimonio ha sobrevivido el paso de los años, terremotos y desastres naturales, confiscaciones, cierres, mudanzas y numerosas modificaciones en su estructura; ha sido campo santo, cárcel de religiosos, residencia de Obispos, oficinas administrativas, sede del Diario La Religión, hasta finalmente recuperar su esencia como Museo… Aquí permanecen hoy , erguidos y estoicos estos espacios de culto a lo sagrado, en donde los hombres de bien, manifiestan su amor y su Fe hacia Dios. Espacios que narran el paso del tiempo y estructuras silentes que nos recuerdan la radical finitud de lo humano. Lo Sacro entraña un sentido de admiración intrínseco, alienta la devoción y anima a una entrega emocional. Dios se hace presente en la belleza, en el fruto de las manos de quienes, inspirados en El, han creado y esculpido este legado.

Más de 600 piezas de arte que además de ser elementos de cohesión cultural y espiritual, nos ponen a pensar en aquello que inspiró a sus autores para inmortalizarlo y hacerlo manifiesto al resto de la humanidad, y para que por siglos, sirvan de culto a lo Divino, a lo Sagrado.
Un enorme placer también resultó viajar en el tiempo, aterrizar en un Siglo XIX marcado por guerras independentistas, la disolución de la Gran Colombia y la guerra federal, una Venezuela llevada por ambiciones personalistas, caudillismo, orden feudal, inestabilidad política y marcadas clases sociales que persistían en el tiempo. Una Venezuela devastada económica y socialmente, y en medio de esta convulsión, encontrar muchas costumbres de la época: las tradiciones de influencia religiosa como la Misa de Gallo, los Pesebres exhibidos, la posterior humanización de estas escenas en espectáculos, música y poesía que recrearon la Anunciación, la Encarnación y el Nacimiento de Jesús …Rememorar cómo era la vida cotidiana de una Venezuela agropecuaria, influenciada por por corrientes europeas, todo aquello dentro de lo que seguía siendo una pequeña aldea…
Encontrar referencias de lo que fueron fiestas decembrinas, algo que sin duda, a algunos de los oyentes, nos llevó hasta una remota conversación con los abuelos, donde bajo la lírica de algún aguinaldo, recordaban cómo, ricos y pobres, la noche de Navidad se estrenaba ropa y calzado para la Misa de Nochebuena; donde el 25 de diciembre se visitaban a los amigos y vecinos, se exponían los pesebres y la gente obsequiaba ponche y dulce de lechosa… días en los que todos se reunían en las calles , en las plazas, o en el zaguán de las casas, pero en los que privaba el sentido religioso, familiar y sus tradiciones … y es que, desde siempre y hasta hoy, las navidades en Venezuela se impregnan de aromas, se visten de colores, se llenan de luz, de calor caribeño… y entre música y costumbres, se van mezclando elementos religiosos y paganos con pinceladas mestiza de una tierra bendita.
Nuestra invitación es a que volvamos a recorrer estos espacios, invitemos a muchos a conocer su verdadero valor…. También los invitamos a que, como católicos, vivamos este Adviento como tiempo de esperanza y como tiempo de renovación; que en la vida atareada de ciudad, entre los deberes y las redes, acompañemos a María en su camino a Belén, en su coraje y su absoluta confianza …, acompañemos a San José en su vigilia, en su compromiso paternal.. Hagamos además que el goce de estas fiestas no sólo sea para disfrutar una buena mesa y la cercanía de nuestros seres queridos; recibamos todos al Niño Dios en nuestros corazones y hagamos lo posible para que otros puedan vivirlo también … que nadie se quede sin la alegría del Niño Jesús, que nadie se quede sin Navidad.
Helena Latuff
Comunicaciones ASEAM