El pasado 7 de diciembre, tuvimos la gratísima experiencia de vivir un retiro en el que se nos envolvió en un tsunami de emociones, reflexiones y valiosísima información. No pretendemos vaciar aquí tan vasto contenido ni ahondar en lo denso de las reflexiones, sólo unas líneas que nos permitan alargar en nuestras memorias, lo aprendido. Resultó muy difícil sintetizar y en este intento, pudieran escaparse impresiones personales que quizá no son reflejo literal de lo dicho por los charlistas.
Cuando comenzamos meses atrás a planificar este retiro, llegó hasta nosotros la noticia del año Jubilar por los “800 años del Primer Pesebre” , un evento que había ocurrido en 1.223 en Greccio, al noroeste de Roma, Italia. Nos pareció un tema bellísimo para este Adviento. Poco sabíamos en aquel momento que el protagonista de aquel “Segundo Belén” era, precisamente, San Francisco de Asís…
¡Todo nos llevó hasta San Francisco!
Siguieron los preparativos y faltando dos semanas, lo que habíamos planificado entonces, se cayó… estábamos en cero y de cero hubo que reiniciar todo. Las cosas fueron tomando su propia forma. Beatriz recordó la increíble experiencia que había vivido en un tour guiado en la Iglesia Franciscana, animó a Marisol a visitarla y quedaron maravilladas con el lugar y con el entusiasmo del Rev Padre Argenis García, SJ; párroco y custodio del patrimonio cultural y religioso de este templo. Logramos combinar su propuesta con la experiencia de Leandro Rossi de Re encontrarte Caracas, con el testimonio de Alesia Azpurua y Monseñor Ricardo Barreto, Obispo Auxiliar de Caracas, quien hizo derroche doctrinal en su ponencia. Aprovechamos para agradecerles infinitamente a cada uno de ellos por haber hecho posible esta bellísima experiencia de crecimiento espiritual.
El retiro comenzó con la charla de Leandro Rossi..un deleite de cultura, historia, datos interesantísimos y reveladores de nuestra historia y de nuestra idiosincrasia. Aprendimos mucho sobre “porqué somos cómo somos” los venezolanos, porqué la geografía del valle de Caracas hizo más difícil la conquista; nos habló sobre la influencia de los Franciscanos en la Conquista y Evangelización, la posición estratégica de Venezuela como puerta de entrada y frontera, y hasta de dónde nos viene la capacidad de “negociarlo” todo y desde cuándo somos tierra de “contrabando”. Luego nos narró la historia del Templo de San Francisco, sus cambios y modificaciones por terremotos, la autonomía de sus capillas y su gobernanza interna, la coexistencia de religiosos Franciscanos y Jesuitas, el terrible tiempo de las guerras civiles, hasta llegar a Guzmán Blanco, la destrucción de los 8 templos; la influencia del pensamiento liberal y el porqué tenemos un Estado esencialmente laico. Una clase magistral de historia, con anécdotas y pinceladas de humor que nos encantó.

Luego el Padre Argenis García, nos condujo por las maravillas del Templo, procurando hacer de aquella experiencia, una meditación contemplativa. La Iglesia de San Francisco es templo de devoción, es Museo de Arte Sacro, es Campo Santo y es Patrimonio Histórico.

De hecho esta Iglesia lleva originalmente por nombre: nImaculada Concepción,pero por haber sido convento Franciscano por siglos, se dio a conocer como elTemplo de San Francisco. La Inmaculada estaba representada en varios óleos, incluso vimos su imagen en la fachada externa y en el Retablo Mayor. Estuvimos frente a la imagen original de la Inmaculada, realizada antes de proclamarse el Dogma (hace 174 años), allí, ella viste de dorado y no de blanco y azul como se acostumbra ahora. Entre tantas revelaciones del día, estábamos a horas de celebrarse su festividad!
Una de las grandes maravillas de este templo, es la imagen del Santo Niño de Belén. Una pieza escultórica que había “servido” por más de 20 años en la Santa Gruta. Es decir, esta imagen que tenemos aquí en Venezuela, estuvo representando, en el propio sitio de su nacimiento, al Niño Jesús . Esta pieza nos cautivó tanto como su historia. A finales del siglo XVII, Mariana de Austria era Regente de España, había quedado viuda de Felipe IV y el sucesor, su hijo Carlos II, era aún muy chico. Ella encarga a Fray Luis de Aranguren, nacido en Caracas, franciscano y procurador de los Santos Lugares de Jerusalén, que le llevara El Niño que estaba en la Santa Gruta y lo reemplazara por otro. Así lo hizo el religioso, pero cuando regresó, se encontró que la Reina Mariana había fallecido. No sabiendo qué hacer, le toca venirse a Caracas y se lo trae consigo. Lo deja en custodia de los franciscanos cuyo convento estaba precisamente en el templo de San Francisco que estábamos visitando. Desde entonces, ha permanecido entre nosotros. Se le asignó su propia capilla y algunos aseguran que de allí nace la tradición de iniciar nuestras cartas de navidad con “ Querido Niño Jesús”.
Más allá de la hermosa historia, este Niño nos recuerda que Dios, siendo todopoderoso, se encarna en un ser dulce, tierno, indefenso, vulnerable; nace de una familia que no poseía nada y en un lugar del mundo desconocido, remoto, que además, en ese momento, estaba llamado a un censo, un empadronamiento que colapsó cualquier posibilidad de albergue al “Verbo Encarnado”. Aquel Santo Niño no tenía un lugar donde nacer…Dios quiere encontrarse con la Humanidad desde la humildad, desde la sencillez y desde la pobreza.
Luego, en su reflexión posterior, Monseñor Barreto, volvió a tocar este tema y hasta pronunció algo que nos tomó un tiempo para entender. Él dijo: La presencia de Dios puede parecernos “decepcionante”. Decepcionante porque a los ojos de los hombres, el “Mesías, Salvador de la humanidad” se debería parecer más a un súper héroe, una figura fuerte y hasta robusta, poderosa…y aún cuando lo invocamos y pedimos su auxilio, tendemos a esperar respuestas “inmediatas”, complacientes de nuestras peticiones. Monseñor, en la densidad de sus palabras, nos habló de que Dios necesita un espacio para entrar en nuestras vidas pero, que cuando estamos abarrotados, llenos, bien sea de preocupaciones, problemas o hasta de proyectos, planes y trabajo; ese espacio simplemente no está… Esto viene porque los humanos no sabemos vivir con carencias, cualquier vacío, nos abre apetencia por llenarlo pronto. Pero, precisamente de esos “vacíos” se vale Dios para hacerse espacio en nuestras vidas. Todos tenemos carencias y necesitamos hacer las paces con nuestras carencias! Los problemas, las vicisitudes que se nos presentan en la vida, no son ausencia de Dios, son maneras de labrar nuestra propia historia de salvación…. Realmente esto es un tema revelador, que amerita una profunda reflexión, por ello, los invitamos a hacerla en el silencio de su mundo interior.
Monseñor narró la historia de una religiosa que no se sentía cómoda en su congregación, estaba agobiada porque pensaba que ése, no era “su lugar” … La historia de la religiosa continuó con otra manifestación de sabiduría, la respuesta que recibió fue: “tu lugar es El Señor”… Cuántas veces no nos ocurre que sentimos que no pertenecemos a un lugar; que simplemente dónde estamos, no parece ser “nuestro lugar”… necesitamos entender que, a pesar de los ruidos del Mundo, también para nosotros los católicos, Jesús es “El Lugar”.
En nuestro recorrido, rezamos en lo que se llama la Capilla de la Tercera Orden. La Tercera Orden Franciscana fue creada para los laicos que querían imitar el estilo de vida de San Francisco. La Nave lateral izquierda, presidida por una talla de San Francisco nos hizo evocar a nuestra Santa Ángela Merici. Santa Ángela se hizo terciaria franciscana antes de cumplir 14 años, eso le abrió el camino para vivir su carisma, sirviendo en la calle, siendo consagrada sin vida de claustro y fue esto una puerta para poder fundar, en 1535, la Orden de Santa Úrsula. En su ataúd, nuestra Santa Ángela yace incorrupta, vestida con el traje marrón y blanco de los franciscanos.
Antes de celebrar la Misa, tuvimos el bellísimo testimonio de Alesia Azpúrua. Su familia tiene especial devoción por San Nicolás de Bari. Es ya una tradición que comenzó con sus padres y se convirtió en legado para hijos, nietos y bisnietos. San Nicolás de Bari es patrono de los niños, de los marineros y de los comerciantes. Alesia nos contó las manifestaciones de su intercesión en momentos difíciles de su familia y cómo se ha convertido en auxilio y compañía para todos! Como nada aquí fue casualidad, su fiesta se había celebrado el día antes, justo el 6 de diciembre. Al concluir, tanto Alesia como sus hermanas: Alexandra y Ana Elisa, nos obsequiaron, en nombre de sus padres, un bellísimo libro sobre este Santo que asociamos siempre con bondad, alegría, generosidad y por supuesto, con Navidad!
Al final de nuestro recorrido por el templo, vivimos otra experiencia aleccionadora. Fuimos a visitar las Criptas. Allí reposan los restos de religiosos franciscanos y personalidades de la época de la Colonia. Ver estos restos humanos, fue también revelador de otra parte de la historia del Pesebre, y es que el camino al Pesebre es también el camino a la Cruz; el camino a Belén, es también el camino al Gólgota.
Todo cobra sentido cuando recordamos para qué vino al Mundo aquel Niño Santo de Belén, para qué Dios decide tomar forma humana y hacerse presente en la historia de la humanidad. El todo lo hizo para salvarnos y antes de morir por nosotros, nos mostró el camino, o más bien, EL se hizo Camino. Más tarde, en la celebración de la Misa, el Salmo del día fue : “Bendito el que viene en el nombre de El Señor”.
Luego de un pequeño y acogedor almuerzo, el Padre Argenis, quien nos ha cautivado por su sencillez, su entusiasmo al recibirnos, su humildad como Pastor; nos dio su bendición final y en ella dijo…”han recibido mucha información, ahora, cuando lleguen a casa, en el silencio, comenzará el verdadero retiro”.

Todo cobra sentido cuando recordamos para qué vino al Mundo aquel Niño Santo de Belén, para qué Dios decide tomar forma humana y hacerse presente en la historia de la humanidad. El todo lo hizo para salvarnos y antes de morir por nosotros, nos mostró el camino, o más bien, EL se hizo Camino. Más tarde, en la celebración de la Misa, el Salmo del día fue : “Bendito el que viene en el nombre de El Señor”.
Luego de un pequeño y acogedor almuerzo, el Padre Argenis, quien nos ha cautivado por su sencillez, su entusiasmo al recibirnos, su humildad como Pastor; nos dio su bendición final y en ella dijo…”han recibido mucha información, ahora, cuando lleguen a casa, en el silencio, comenzará el verdadero retiro”.
Gracias una vez más a todos los que asistieron a esta experiencia, gracias por la respuesta incondicional que siempre recibe ASEAM en sus convocatorias, gracias nuevamente a Monseñor Barreto, al Padre Argenis García, SJ; a Leandro, a Alesia y a todos los que nos apoyaron…Esperamos seguir creciendo juntos en nuestra Fe y darnos siempre la mano, mientras transitamos nuestra propia historia de salvación.
Helena Latuff
Comunicaciones ASEAM